viernes, 15 de junio de 2007

De vuelta en mi blog

Hola a todos, de vuelta en el blog. Desde la última vez que escribí ya ha pasado bastante tiempo. En esos días he tenido que batallar con las tareas de fin de semestre y calculando que todo salga bien, para el 29 de junio estaré completamente libre del tema escuela. Lo más relevante que he hecho en este tiempo es visitar al dentista, vacunarme contra la gripe, visitar un santuario de animales australianos y viajar a Cairns.

La visita al dentista, igual que la primera, costosa, dramática y con resultados poco alentadores. Así que, a eso voy a concluir que si no me duele nada, para qué vuelvo. De mi visita al doctor para vacunarme contra la gripe, parece ser muy acertado porque aquí cada vez hace más frío y viento. Esto de la salud es un tema costoso.
Ahora, la visita al santuario fue patrocinada por un compañero de escuela que se llama Jason, él nos llevo a mi amiga Lorena y a mí. Es un zoológico pequeño, pero muy bonito y con prácticamente todos los animales característicos de Australia. Desde canguros hasta demonios de tasmania sin olvidar al adorable y fodongo koala y los no tan populares wombats y posums. Jason llevó a su hija de 2 años, muy linda la chiquilla y súper chistosa, un poquito mandona. Estaba persiguiendo unos pájaros que se llaman ibis y luego vio un avestruz y quiso corretearla también, decía: “mira papi un patito grandote” (“Look daddy a big ducki”).

Por último, mi viaje a Cairns. Cairns está al norte del territorio australiano en el estado de Queensland. Tomé un vuelo de tres horas y media para llegar ahí. El objetivo principal, ver la Gran Barrera de Coral. Cairns no tiene una playa bonita, de hecho es un lodazal, en el centro tienen una playa artificial, quizás Marcelo Ebrard se inspiró para las playas del DF en algo así. Sin embargo, el tour que tomé me llevó a un parque natural que está en una isla y ahí pude hacer snorkeling. Definitivamente, no soy muy buena con ello, me cuesta mucho trabajo respirar y para colmo, el visor no va con mi cara, entonces la instructora me dijo que no podía sonreír porque se me metía el agua. En fin, se trata de una actividad un tanto amarga para mí, yo veía los pececitos y sonreía y se me metía el agua y me tenía que regresar. La primera vez que me asomé a este mundo de coral, me dieron ganas de llorar, los colores son hermosos y sentí que invadía un mundo distinto y no sé con que derecho. Fue una experiencia maravillosa.

Después, nos llevaros a hacer snorkeling en lo que denominan outer reef que no es otra cosa que en mar abierto. Para llegar a la zona tardamos una hora y en el camino vimos tiburones. Al llegar al punto, me dio miedo, pedí un flotador, me lo puse, brinqué del bote al mar, se me cayó el flotador, me puse a nadar sin él, pasé cinco olas y me regresé al bote para que me lo prestaran otra vez. Lo sostuve con la mano, empecé a ver los peces, todo muy lindo, me salí de la zona designada y me empezaron a gritar que para allá no nadara. Finalmente, me espanté, pensé que los tiburones me comían y me regresé al barquito.

Al día siguiente, visite tres playas, la más bonita Palm Cove, la otra no recuerdo su nombre y la que no me gustó nada, Trinity Beach. En todas estas hay aguas malas o jellyfish, pero en Trinity además puede haber cocodrilos y tiburones. Nada como las hermosas playas mexicanas de colores y arenas suaves. Así fue como me deshice del frío por cuatro días. Después, a seguir en el cada vez más frío y gris Melbourne. Ayer, desperté, me asomé por la ventana y todo estaba cubierto de neblina, mi jardín parecía el bosque del terror. Este domingo es mi carrera, espero que el clima no me impida cumplir con mi deber. Sin más que decir, me despido.

jueves, 24 de mayo de 2007

¡Por fin actualicé mi blog!

Me disculpo por haber tardado tanto en renovar mi blog. Finalmente, vuelvo a dar señales de vida. La razón por la cual no había escrito es porque no tenía nada agradable que contar. Me enfermé de gripe y del estómago, fui víctima de una bacteria australiana que me dejó fuera de la jugada casi quince días. Acudí al doctor y me recetaron antibióticos, cuando uno se enferma entonces sí que extraña su casa. Ni modo, no se puede flaquear en los malos momentos cuando no se tiene ningún apoyo. Jean, mi homestaymother, me cuidó muchísimo, estuvo muy al pendiente mío.

Por último, después de reponerme de esa mala racha, entré en otra. Porque el círculo de la estupidez parece no dejarme escapar, me comí una manzana forrada de caramelo, sí, como esas rojas que venden en las dulcerías en México. Yo creí que eran muy mexicanas las manzanas cubiertas de caramelo, pero aquí creen que son muy australianas. El dulcecito rojo estaba muy duro, clásico, me lastimó las encías, éstas se inflamaron y me provocaron dolor de muelas. Nada peor que el dolor de muelas en Australia; es muy caro ir al dentista, además el seguro no lo cubre. Hay un seguro independiente para gastos dentales, es como si los dientes fueran entes separados e independientes con vida propia. Hubiera sido más fácil caer en prisión porque por lo menos el seguro me paga un abogado. Pero no, caí en el dentista, fui me arreglaron mis encías, me volvieron a citar, me hicieron rayos x y ahora, por lo menos tendré que ir tres veces más porque descubrieron que lo que no me duele, tiene que repararse antes de que me duela. Caí en el juego de la reparación de dientes. Tengo que contarles que ir al dentista es todo un drama, tan pronto como llegas te ponen unos lentes para que no te salpique nada los ojos, me hicieron un inventario de las piezas y pues mi vocabulario en materia dental dejó ver sus grandes limitaciones. Yo no sabía como decir encía en inglés. Entonces cuando me dijeron cuál era mi problema, pues no entendí que tenía. Luego, se le ocurrió al doctor, Ed Washington, sacar una dentadura de hule y mostrarme y explicarme a señas. Lo único que sabía este hombre de México, era que su hija se había paseado tres meses en México desde Tijuana hasta Playa del Carmen. Con lo que cobra su papá, no dudo que pueda hacer eso varias veces más.

Eso es lo malo de todo esto, lo bueno es que voy a correr una carrera de 5 kilómetros este 17 de junio y me estoy preparando para ello. La carrera la organiza Oxfam y el periódico local “THE AGE”, es para ayudar al combate a la pobreza. La otra noticia es que aprendí a tejer, los martes tengo mis clases en uno de los suburbios más lindos de Melbourne, Toorak, equivalente a Bosques de las Lomas en México. Yo soy la más joven del grupo, es en la tienda de la hija de Jean, AK Traditions. Pueden visitar virtualmente la tienda, sólo tienen que “googlear” el nombre. Jean aprendió algo de español, no sé quién le enseño a decir eso, pero su frase es: “Hasta la vista”.

miércoles, 11 de abril de 2007

Jardínes Botánicos


Hobart


Tasmania

Por fin llegaron las tan anheladas vacaciones de semana santa. Tomé un vuelo en la línea económica de Qantas, Jetstar, que es el equivalente a Click de Mexicana, rumbo a Hobart, la capital de Tasmania. Tasmania es el estado más pequeño de Australia y es una isla que está al sur del vasto territorio australiano, ya muy cerca de la Antártica. Hobart es la segunda ciudad más vieja de Australia después de Melbourne. A esta ciudad llegaron los colonizadores y en Port Arthur a un par de horas de la capital, establecieron una prisión. Australia fue en un momento un lugar al cual los ingleses enviaban a los criminales.

Hobart




En general, Hobart es un pueblito que por un momento me recordó Londres por su arquitectura en ladrillo, que su puerto me trajo a la mente Veracruz, pero muy muy limpio y que después me hizo pensar en Guanajuato, no tanto en la ciudad sino en una visita que hice con mi familia. Lo que más me gustó, fue que el agua estaba tan cristalina, que pude ver muchas estrellas de mar en el fondo, tan solo con asomarme. Los mejores momentos los pasé en un cafecito que construyeron en una antigua fábrica de jalea, que termina por tener el efecto de Plaza Loreto en México y en un restaurante griego. En el restaurante griego me acordé mucho de mi mamá al entrar y para rematar el momento, había música en vivo y tocaron “La vie en rose”, no pude contener las lagrimas. Comí delicioso en Hobart, mucho pescado, camarones, pulpo, calamar, pastel, etc.

Launceston



Después de Hobart, la tercera ciudad más vieja de Australia es Launceston, estuve dos días por allá y me di un gran lujo, lo que mejor produce Tasmania son las langostas y el salmón. Así que, tuve que cenarme una langosta, bueno, la mitad porque no me alcanzaba para una entera. Más tarde, fui a un “pub” y tenían cerveza Guiness de barril, muy buena, pero muy pesada. Estaba con un amigo, una australiana como de 40 años nos saluda, le digo a mi amigo, “oye, no se dio cuenta que vienes conmigo ¿quieres que te deje solo?”, se rió. Vuelve a vernos y mi amigo me pregunta, ¿te está coqueteando a ti o a mí? Yo contesto, “a ti por supuesto”. La australiana se sienta junto a nosotros y se me acerca y me pregunta que si se está poniendo bien el labial, le digo que no traigo espejo, se me acerca más y me dice que yo le diga cómo le quedó. Se para y me pregunta, ¿vienes con él? Y yo le dije, “sí” Ella le dice a mi amigo, “you are a lucky man, she is so beautiful (eres un hombre afortunado, ella es tan hermosa)”. Mi amigo, muerto de la risa, mi cara, más pálida que nunca, la incógnita despejada, la australiana me estaba coqueteando a mí. Porque las cosas siempre son raras en Australia. Se maneja del lado derecho y no del izquierdo, el agua del inodoro se va hacia el otro lado, si quiero usar un guión uso este “\” en lugar de este “/”, engrapo mis documentos del lado derecho y no del izquierdo, para apagar las luces subo el switch en lugar de bajarlo, la pimienta no va el contenedor con menos hoyitos, sino el que más hoyitos tiene, giro la llave hacia el lado derecho para cerrar y al izquierdo para abrir, etc, etc, etc, todo al revés.

Box Hill Institute


Aquí paso la mayor parte del tiempo


Aquí estudio


viernes, 30 de marzo de 2007

Ya son dos meses en Melbourne

Finalmente, estoy dando señales de vida otra vez. La verdad me estaba portando un poquito mal y decidí esconderme, pero ya fui a misa, a la catedral de San Patricio que es el equivalente a la Villa, en la misa había como 40 curas así que ya prácticamente tengo acceso directo al cielo. Me fui de shopping otra vez, pero no por gusto, sino por necesidad, casi, casi, emergencia. Ya se acabó el sol en Melbourne, ahora ha llegado la lluvia y con ella el frío. Ya estoy más que preparada, ya no me hace falta nada, encontré una tienda de ropa para ski y ya compré lo necesario, una segunda piel y una chamarra “insulated”. Para las ocasiones más formales tengo un abrigo de lana, desafortunadamente, es verde olivo, este otoño e invierno me voy a disfrazar de árbol, todo lo que compro me sale en verde o café, ni modo, son los colores baratos.

Desde la última vez que escribí, ya conocí más lugares, Port Melbourne, el puerto, Docklands, el área de yates, Victoria Market, algo así como el mercado de Naucalpan, pero sin gritos de “¡pásele güerita, barato, barato!” y la Catedral de San Patricio, iglesia católica de grandes dimensiones. Todavía me siguen pasando tonterías, es como si hubiera caído en un agujero y ahora no puedo salir de él. Ahora que voy al gym, me empezaron a salir ampollas en las manos, obvio eso no está padre, no es nada femenino, es más bien preocupante. Por lo tanto, ante la tragedia, no queda más que buscar el remedio. Solución fácil, en el centro hay una tienda Nike, hasta que se me ocurrió ir a comprar en ella. Llego a Bourke Street, después de 50 minutos de viaje en tram, precisamente ese día, la tienda cerró y se despidió de sus seguidores, sólo encontré un letrerito que decía, sigue comprando productos Nike con tu distribuidor autorizado. Ante esta jugarreta del destino, sólo pude voltear al cielo y grité hacia adentro, ¡¡¡Chinche Australia!!!,¡¡¡con un demonio!!!, ¡¡¡como si no tuviera nada que hacer!!!, ¡¡¡Estas vacaciones de semana santa, juro que me salgo de esta isla!!!, ¡¡¡me voy a desintoxicar en Nueva Zelanda o en cualquier islita del Pacífico!!! (Ay que sacrificada) Pues tardé tres horas en conseguir los guantes que además estaban caros, bueno, la verdad, estaban más caros porque eran color rosita, ya sé que no tengo que comprar todo en color rosa para que se vea de niña, pero no me pude resistir.

Bueno, ese día fui a un restaurante de comida mexicana, Las Salsas, Mexican Grill, pedí el combo de burrito fajita, que comprende una Pepsi, una tortilla de harina, rellena de pollo con cebolla y pimientos, mucha crema y arroz, acompañado de papas a la francesa estilo ondulado con un polvito que les da sabor adobado. Sí, está chistoso y grasoso, muy bizarro y poco saludable, pero me hizo muy feliz.

Después de todo esto, he tenido una crisis de identidad en las últimas dos semanas, porque la gente dice que no parezco mexicana. De plano, el otro día me dijeron, Carmen, tú no tienes cara de Carmen. ¡Por Dios, cuál es la cara de Carmen! Cómo si en Australia supieran mucho de México, en su periódico escriben Montezuma en lugar de Moctezuma, y dicen que el emperador azteca tomaba su chocolate bien batidito, por favor, a quién le consta o quién sabe eso o a quién le importa mejor dicho. Estos dicen cualquier cosa con tal de vender su chocolate. Bueno, el caso es que me han dicho que tengo apariencia de inglesa, (supongo que pueden creer eso hasta que me oyen hablar), de irlandesa, (¿parezco duende o bruja?), francesa, (será que huelo feo) griega, (pues todo surgió en Grecia), pero ya sé de dónde soy, Sri Lanka. Es una isla cerca de la India, eso explica mi atracción fatal con los indios, pakistaníes e individuos de Bangladesh. Estaba saliendo de mis clases, cuando de repente, una chica me dijo, tú cara me es demasiado familiar, yo te he visto antes, en Sri Lanka. Yo no he ido a ese lugar, pero a lo mejor tengo varios clones por allá, lo único que hice fue reír y le dije, soy mexicana.
Por último, en la clase de documentos internacionales para importación y exportación, fui obligada a decir que lo mejor que le ha pasado a México después de su independencia, es el TLCAN. Aún no estoy segura de eso, pero tuve que decir que sí, si alguien opina lo contrario, puede mandarme un mail.

Jean, me regaló unas tarjetas con los mejores bares escondidos de Melbourne, uno diferente para cada semana del año. Después me dijo, Carmen, creo que te estoy tratando como niña chiquita, si quieres te puedo tener un six pack de cervezas en el refri para que las tomes cuando quieras. La verdad me dio mucha risa, no he ido a ningún bar secreto, si voy a alguno les cuento y lo del six pack, se me hizo muy vaciado. Las australianas tienen una pancita súper curiosa, todas, aunque estén flacas como lombrices, esa pancita no es otra cosa que una panza chelera. Jean también me consiente mucho, me llevó a cenar pizza este sábado, me compró unos jabones de leche de cabra para mi cara, porque empecé a tener piel de cocodrilo y me compra cheesecake y pastel de chocolate una vez cada tres semanas.

En semana santa no voy a poder salir de Australia, pero sí me voy de Melbourne, Victoria. Voy a Tasmania, prometo enviar muchas fotos y postales.

lunes, 5 de marzo de 2007

Doce Apostoles (Twelve Apostols)


Ocean Road


Ocean Road y Doce Apostoles


Gimnasio


Finalmente me inscribí en el gimnasio, después de tres cambios de horario y finalmente de grupo, ya acomodé mi tiempo libre y ya puedo hacer ejercicio. Estuve probando las instalaciones de uno, que no terminó de convencerme, pero aproveché la cortesía de dos semanas y luego acabé en otro a tres cuadras de mi casa. El precio es el mismo, pero el ambiente es mucho más familiar, nada complicado, es un lugar sencillo, nada más con lo necesario. Me asignaron a una entrenadora personal, mi mayor sorpresa fue cuando Wendy llegó y se trata de una persona de aproximadamente unos 98 kilos, definitivamente con problemas de sobrepeso. La verdad me dio mucha risa, no me pude aguantar cuando la vi, pensé que a lo mejor era una broma, es una persona encantadora, sin embargo, cuando uno va al gym, se imagina que la instructora tiene un cuerpo súper atlético. Es curioso, como todo aquí. Después, me llevaron a la clase de “Love it Latin!”, por más bizarro que pueda parecer, son clases de salsa, por fin voy a aprender a bailar salsa, claro que al estilo australiano, el cual no difiere mucho de lo que ya sé hacer, incluso me atrevo a decir que yo tengo un poquito más de gracia y ritmo que mis compañeras y la maestra, que por cierto es francesa. El único detalle es que la música, pues no es salsa, los pasos sí, pero la música es la de “Conga” de Gloria Stefan, “Tequila”, “La chica de Ipanema” y “Dígale” de David Bisbal, en versión remix. Estos australianos creen que cualquier canción en español es salsa.

Despues de un mes...




Precisamente después de un mes, ya podrán notar que cada vez estoy más en Australia que en México, he dejado de actualizar este blog tan seguido y eso no es más que un reflejo de mi resignación o proceso de adaptación o inmersión en las tierras australianas, cómo sea que lo quieran llamar. La semana pasada me invitaron a un evento de comunidades latinas en el Parlamento de Victoria, fue muy interesante saber que prácticamente hay gente de todos los países latinoamericanos y no me lo van a creer, pero el mexicano que estaba ahí y que lleva viviendo 21 años aquí en Melbourne, estudió Sociología en Acatlán. ¿Cómo ven los acatlecos invadimos Melbourne?

Déjenme contarles que para este evento en el Parlamento tuve que vestirme de manera formal, no mucha porque los australianos no son formales. Tuve que comprarme un cinturón y no me di cuenta de lo que estaba comprando, sólo lo lleve porque no estaba tan feo, era de mi talla y bueno el precio estaba caro, pero esa es una cualidad de todo lo que venden en Australia. El cinturón es negro, muy brilloso, pero muy duro, entonces pensé que estaba comprando una cochinada de cartón y me extrañó mucho que la señorita de la tienda lo envolviera tanto y me dijera que hice una muy buena compra. Llego a mi casa, y se cae la etiqueta “auténtica piel de víbora australiana”, me dio muchísima risa, asco y remordimiento de conciencia. Luego ya me explicaron que utilizan la piel que dejan las serpientes cuando la cambian porque está prohibido matarlas. Sin duda es el mejor souvenir que pude conseguir involuntariamente porque me lo han chuleado mucho. Lo único malo es que en marzo empieza la temporada de serpientes, así que espero que ninguna se meta a mi casa para cobrar venganza.

Les cuento que el fin de semana pasado fui a un lugar que se llama 12 apóstoles, son unas rocas inmensas que emergen del mar, antes había 12, pero ahora sólo quedan 6. Para que se den una idea basta ver las fotos que ilustran este texto. Mi roomi, Paty, vino a visitarme a Melbourne, con ella compartí cuarto en Canberra, Sydney, Shanghai, Beijing y el vagón de tren a Xi´an, la quiero mucho, es una súper amiga. Recordamos viejos tiempos en un restaurante de comida china, pedimos pollo y nos lo llevaron casi crudo, pero así nos lo comimos. Al día siguiente nos fuimos de shopping, poquito, no como antes, comimos juntas y nos la pasamos súper bien. Yo compré un oso disfrazado de cerdo, conmemorativo del inicio del año nuevo chino. Es mi año porque yo soy un cerdo en el horóscopo chino.

Debo confesarles que mi vida ha ido perdiendo emoción desde que me volví amiga del gato, ya nos queremos mucho los dos, pero nunca va a entrar a mi cuarto, bueno ya entró dos veces. Ya no hay arañas en casa, pero ya eliminé a doce cucarachas, es una plaga en Melbourne, hasta hay un programa en el radio en el que la gente contó que se meten por todos lados y alguien contó que en su tostador salieron dos en cada pan, respectivamente doraditas. Yo tuve la peor experiencia cuando me metí a bañar, salí, saqué mi crema de una canastita que está en mi lavabo, y brincó la cucaracha hacia mi ropa, quité la ropa con una mano, aventé la crema y con la otra mano tomé mis chanclas y la aplasté. No puedo rosear nada porque le puede hacer daño al perro y al gato, compré unas trampas con veneno, pero tuve que retirarlas para evitar matar al gato o al perro. Estoy en código rojo, cada vez que salgo reviso las puertas, paredes, piso, techo, uno nunca sabe cuando puede aparecer otra. A partir de la fecha de publicación de este spot, agreguen una cucaracha por día, la última cifra es de quince.

jueves, 15 de febrero de 2007

Primer día de clases




El viernes, me dieron la lista de libros, pero el horario de la tienda de libros estaba mal, así que me di una vuelta en vano porque ya estaba cerrada. El caso es que yo no estoy muy segura, pero parece que ahora me dedico a coleccionar todas las tonterías que me pasan, y es que voy una tras otra. Me compré unos zapatos nuevos para mi primer día de clases, que cursi, lo acepto. Obviamente caminé como todos los días desde mi casa hasta la escuela, pero no contaba con que los zapatitos nuevos me iban a lastimar, así que antes de llegar a clases tuve que hacer una escala en una gasolinera para ver si vendían curitas en una tiendita que se llama Safeway, verdaderamente me salvó un ratito. Llegué temprano para comprar mi lista de libros, como buena ñoña que soy y ya llevaba mis etiquetitas con su nombre para que no se me pierdan mis libros, no pensé gastar más de AU $400 entre libros y papelería. Sorpresa, en tan sólo los libros se me fueron AU $500 y AU $100 en cuadernos, claro que fue un golpe traidor, gracias a Dios existe Visa, porque de no ser así no hubiera podido pagar. Pero mi derroche de inteligencia, no paró con las ampollas sino en que no pensé que tenía que caminar 30 minutos para regresar a casa y mi listita de libros era de 10 de esos gordos Prentice Hall y Mc Graw Hill. Entonces me dije, voy a tomar el camión y me sentí muy inteligente por eso, sin embargo, llego a la parada y un vándalo arrancó el horario de los camiones. Ok me dije, voy a esperar, ya pasará uno, me quedo 30 minutos esperando bajo el hoyo de ozono con un calor de 38° C y no paso ninguno, pasan tres taxis y me pongo de tacaña y no quise pagar, además ya sólo traía AU $10 después de mi gran compra. Con los libros no me puedo poner coda porque pues a eso vengo, a estudiar. Finalmente, después de calcinarme porque además me puse una playera negra, quise un taxi, ya no pasó ninguno y tuve que caminar los 30 minutos, ya no tengo pies, por lo menos me salieron 6 ampollas en cada pie y lo único que pensaba es, si hay tantas mujeres que caminan kilómetros para llevar agua a sus casas en México diario, yo puedo hacer esto, sí pude, pero no puedo negar que sí que soy Carmencita.

En la tarde acompañé a un paisano a que conociera la ciudad y me la pasé muy bien. Mis clases están muy interesantes, pero como en muchos lugares, la primera semana no se trabaja. El miércoles es 14 de febrero, y bueno, yo le compré unos chocolates para perro a Billy, al gato obviamente nada.

SEMANA 4




Finalmente, esta semana sólo fue de trámites para empezar mis clases el 12 de febrero, ya tengo mi credencial de estudiante y lo mejor es que no salí tan fea en la foto. Tengo un horario de tiempo completo, empezando algunos días desde las 8:30 y terminando al cuarto para las seis. Fui a la ciudad a tomar las fotos que ilustran la semana pasada y visité mas lugares como la Biblioteca Estatal, el cine al aire libre, en Federation Square tienen un espacio con campanas de distintas formas que suenan con el viento, caminé a la orilla del Río Yarra y me la pasé muy bien, comí muy rico en una cafetería que vende repostería francesa. En general, todo iba bien, hasta pensé en regresarme hasta la noche, pero tuve que volver antes porque un tipo de la India me empezó a seguir y a decir de cosas. Afortunadamente, los edificios llenos de cristales hacen efecto de espejo, entonces bajé el paso y luego corrí hacia la estación del tren, me atravesé, casi me mata el tranvía, pero me deshice de ese tipo. Al día siguiente, conocí a la gente que va a estar en el curso conmigo, no hay indios en el curso, no es racismo esto, pero viendo la atracción fatal que tengo con ellos, prefiero no tener que lidiarlos porque son un tanto acosadores. El grupo tiene un número igual de estudiantes internacionales y australianos y la edad promedio es de 24 años.

FOTOS


domingo, 11 de febrero de 2007

Aclaración

Una disculpa por no poner imágenes, pero contraté un servicio de internet bastante lento y primitivo, "muy barato" en Australia, verdaderamente un auténtico asalto en México, MN$10 la hora y no me permite subir imágenes al blog. Las fotos llegarán más tarde.

Semana 3, siempre turista... nunca viajera


La Ciudad

Ahora sí estuve en la ciudad o en el downtown de Melbourne, de verdad, es decir, me quedé todo el día para visitarlo, conocerlo y disfrutarlo. Tomé el tranvía 109 que salé desde Box Hill y en 45 minutos llegué a Collins Street, una calle que bien podría parecerse a Presidente Masaryk, por las boutiques que tiene, pero que también podría parecerse a la calle de Madero por la arquitectura de sus edificios o a una estación del metro, por la cantidad de gente. De ahí caminé por Flinders Street, hasta llegar a la Flinders Station que es la estación del tren y en frente está lo que llaman Federation Square, que no es otra cosa que un edificio con arquitectura de tipo muy moderna, que en lo personal no me agrada y me parece cómo decoración de baño público. Seguí caminando hasta llegar a la sala de conciertos, que estaba cerrada, pero que me permitieron ver, porque dije que era mexicana. Es una sala, bastante grande, un poco más pequeña que el Auditorio Nacional, pero con una decoración mucho más delicada en tonos durazno y acabados en madera. Después caminé un poco más y pude tener una hermosa vista del Río Yarra que atraviesa la ciudad y de los múltiples cafecitos y restaurantes que están a la orilla. También vi los jardines botánicos, a los cuales tendré que dedicarles un día entero para recorrerlos. Más tarde me dirigí a la National Gallery of Victoria, que tiene una impresionante entrada compuesta por una pared de agua, pero que los martes cierra y por ello, no pude entrar. Después de caminar por lo que ellos denominan Southbank, regresé a Federation Square donde me conseguí unos mapas de la ciudad. Ya tenía rato caminando, así que con un poquito de hambre me senté afuera del Australian Centre for the Moving Image, comí, lo de siempre un sándwich y después regresé a casa.

¿Por qué no...más ciudad?


El viernes regresé a la Ciudad, sí les parece que vivo en un pueblito, pues sí así es, no están equivocados. Fui a la oficina de Qantas para cambiar la fecha de regreso a México, la tengo para el 14 de noviembre, pero en realidad no pretendo regresar sino hasta diciembre. No pude lograr el cambio, del 18 al 25 de diciembre, ya no hay boletos de LA a la Cd. de México, los paisanos ya aseguraron pasar las fiestas decembrinas con su familiana, yo no. Después de tan terrible noticia, me fui a la National Gallery of Victoria, donde pude ver una exposición de Juan Dávila, un pintor chileno que en lo personal no me terminó de convencer, sí lo admito, aún soy muy conservadora en mis gustos por la pintura. Una de sus obras se llama Mexicanismo (1990) y me ofendió un tanto ver en la parte inferior una leyenda que decía “we like to opress poor people”, su trabajo es un collage en el cual destaca un telar con la imagen de la vendedora de flores, que Diego Rivera pintó, después recapacité y pensé en esta famosa frase, la verdad no duele, pero incomoda. Este lugar de exhibición es muy grande y muy bello, salvo por los puentes de cristal que naturalmente como todos los puentes me provocaron miedo, porque no me gustan las alturas y porque hacían crack conforme iba caminando, tan sólo pensaba: “¡Qué diablos desayuné en la mañana, espero no estar muy pesada, creo que debería adelgazar! Finalmente, se me quitó lo naco y tonta y pude observar algunas pinturas de Monet, Manet, Renoir, Sisley y Tissot, que definitivamente son lo que me gusta ver. Caminé un tanto más por la ciudad y llegué a Bourke Street, que no es más que otra calle más para ir de shopping y donde están los grandes almacenes parecidos a Liverpool y a El Palacio, Myer y David Jones respectivamente. Me curé la depresión de no poder regresar a casa en Navidad con una sobredosis de chocolate, (café mocha y brownie de triple chocolate fudge del Starbucks, ese lugar es terapéutico) que me dio felicidad y mucho placer por unos cuantos minutos. Más tarde tuve que intentar otro remedio infalible, sí el shopping, me compré un teléfono celular, que necesito, no sé para qué, si no tengo quién me llame, pero lo necesito y 25 horas de Internet prepagado o 45 días para usarlo, lo que llegue primero, o probablemente ninguno porque aún no puedo descifrar cómo echarlo a andar en mi lap. Obviamente, todos los remedios terminaron en una cruda moral al día siguiente, (salvo el shopping, que fue relativamente apropiado) pero se me quitó saliendo a correr.

jueves, 8 de febrero de 2007

Otra más de chinos

Ese mismo día, infringí la ley, ¿tú Carmen?, sí, me declaro absolutamente culpable, primero involuntariamente, pero después con total conocimiento. Sucede que el martes compré un ticket para 5 viajes a la ciudad en lo que aquí se conoce como Milk Bar, que no es otra cosa que la tiendita de la esquina. Ahí, me vendieron ese boleto y no me dijeron que expiraba ese mismo día, supongo que por ser fin de mes o no se por qué diablos, pero para el viernes ya no funcionaba. Así que, de ida no me di cuenta y de regreso, me percaté de ello 13 paradas antes de la mía. Viajar con el boleto vencido o de gorra en el transporte público, equivale a una multa de AUD$100, eso es alrededor de MN$800. Primero, me indigné porque la china que me vendió el boleto me tomó el pelo y no quise pararme a comprar mi ticket, se me hizo injusto que me vieran la cara, (cual vil chino) y odio tener que decir esto, pero también por coda. Sin embargo, la conciencia no me dejó en paz, así que volteaba al cielo y decía: “Por favor Dios, que no me toque la inspección (ayúdame a seguir de polizón en el tranvía, échame la mano para infringir la ley totalmente)…” Después de sospechar de cada persona que se subía, creyendo que era el inspector, (ya estaba yo mal, porque hasta sospechaba de los niños, obvio es ridículo) que me iban a deportar, que quizás el departamento de inmigración tomaría esto para mi expediente y de seguir pensando en tonterías, exageraciones y dramas fuera de lugar, llegué a casa, sin pagar multa.

domingo, 4 de febrero de 2007

YA VAN 13 ARAÑAS QUE PASAN A MEJOR VIDA


Jean: Carmen ¿qué tienes en ese brazo?

Carmen: Me mordió una araña

Jean: (Contesta con tono fuerte) Carmen, eso es imposible, en esta casa no hay arañas.

Carmen: (sólo pensando) Será que ya terminé con todas ellas. (Le contesta a Jean)
Entonces fue un mosquito.

Jean: Sí, eso sí pudo haber sido (Jean Se queda contenta)

Otra vez el gato


Aqui esta el gato


Ok, porque muchos lo pidieron, aqui esta la foto del enemigo publico numer uno, "screamy mymy", yo no le puse asi, de verdad ese es su nombre.

domingo, 28 de enero de 2007

Primeros dias



DIA 1
El viaje fue absolutamente agotador en el aeropuerto de Los Ángeles estuve ocho horas y me topé con la sorpresa de que mi vuelo hacía escala en Auckland. Finalmente, llegué a Melbourne y a mi homestay, la casa es muy sencilla y pequeña, pero mi cuarto es lindo, tiene un escritorio con vista al jardín, un sillón, la camita con una colcha que hace juego con las cortinas y un cuadro de gatitos que me gusta mucho. Hay un perro y un gato, a mi no me gustan los animales en la casa, pero a veces permito que el perro entre a mi cuarto, el gato no porque me ve feo. Ese día lloré mucho, extraño casi todo, pero Jean (la sra. con la que vivo) fue muy amable en escucharme y darme de comer. Me compró tortillas y cocinó en la noche arroz a la mexicana, hamburguesas y aguacate. Me dio una gardenia para mi cuarto.

DIA 2
Primer día en el Box Hill Institute, soy la única mexicana, la mayoría de los estudiantes extranjeros son de la India, China, Pakistán, Sri Lanka, Papua Nueva Guinea, Mauricio, Vietnam, Malasia, Korea, etc. Sólo hay algunos colombianos y una peruana. La mayoría son hombres, de esos que tienen unos ojos hermosos, llenos de pestañas, pero con una mirada pesada y libidinosa. Por momentos me sentí Cachemira, estuve precisamente entre un pakistaní y un indio. Parece que la India tuvo suerte, hasta que me asfixió recibir órdenes y tenerlo encima de mí todo el tiempo. Me alteró que quisiera decirme qué y cómo hacer las cosas, acaso tengo un letrero que dice, “necesito ayuda”, yo sé que soy un poco despistada, pero por que me quiere dar ordenes, tuve que ser un poco grosera para deshacerme de él. Ademas, me quiso aplicar la de, "tu y yo ya nos conociamos antes", esa es muy clasica de los indios. En lugar de dedicarme al comercio o al medio ambiente, voy a terminar enfocada en la cuestión de género, en busca del respeto a libertad de las mujeres. En general fue un buen día, lleno de nuevas experiencias.

DIA 3
Hoy empecé el día con la sorpresa de una cucaracha en la cocina, comí con el perro y el gato. Además, maté a la araña número cuatro, estaba en el fregadero de trastes. Jean me llevó a la escuela. Todo el día estuve con las colombianas, son dos. Regresé a casa temprano, no quise quedarme más tiempo porque no quería que nuestro amigo indio se apoderara de mi otra vez. Otra vez me puse triste , pero Jean es muy linda, me preparó chili con carne y tortillas, me compró cajitas de cereal variadas para el desayuno y me dio de cenar mangos con chile.

DIA 4
Inicio el día con una gotera en la cabeza, una cucaracha en la mesa y mate a la araña número cinco, esta vez sobre mi. Si, Australia es un pais desarrollado...

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DÍA 5

La emoción no deja de parar, me levanto en la mañana y encuentro a la cucaracha 3 y 4, sí, afuera de mi cuarto, las maté con mis pantuflas. Salí a comer con una amiga de Jean, su amiga quería conocerme, quería ver a la mexicana que come los mangos con chile. Comí un sándwich de pollo con aguacate, sí con aguacate, pero no hay que emocionarse mucho, no sabe igual y estaba un poquito oreado. El pollo es caro en Australia, así que no desperdician nada y mi sándwich tenía un poquito de nervios, gorditos y pielecita, ni modo hay que guardar las composturas y pasárselo todo, ante todo hay que dejar una buena impresión. Jean es muy considerada conmigo así que pidió en préstamo a la biblioteca unos libros de Van Gogh, mi pintor favorito y de Frida Kahlo. Quien lo iba a decir, vine a aprender a Australia y de textos en inglés, la vida y obra de Frida, cómo nunca lo había hecho en México.

DÍA 6

El sudoku ha sido un gran alivio para esos días de inactividad. Por la noche, más chili con carne, pero esta vez en tostadas que simulan ser tacos. Le tuve que decir a Jean que eso no es comida mexicana, que más bien es Texmex, creo que se desilusionó un poco, lo siento, pero alguien tenía que decirle la verdad. Finalmente, su hija Fiona le prestó una revista de comida mexicana en la que viene una receta para hacer “tortilla pizza”, el equivalente a una tostada y empanadas ¿Qué no son argentinas?

DÍA 7

Melbourne huele a eucalipto y a koala, el aroma no es muy agradable, pero sin duda es medicinal. Hoy lavé mi ropa, pueden adivinar el aroma del detergente, sí, es jabón con aroma a eucalipto, espero que ningún koala me ataque mientras camino por las calles. Jean me compró una bolsa de Doritos y un dip de aguacate. De verdad es linda.

DÍA 8

Nada que contar.

DÍA 9

Hoy tuve una reunión con la gente del instituto que va a estar al pendiente de mis estudios, ya está confirmado, soy la única y la primer mexicana que llega a Box Hill; me invitaron a comer, usualmente no hubiera aceptado, pero bueno, ahora hago muchas cosas que no hacía antes. Así que, fuimos a un restaurante de comida china, traté de comportarme lo más civilizadamente posible con el uso de los palillos, pero los palitos chinos son traicioneros, como todo lo chino. No lo hice tan mal salvo porque un dumpling se me resbaló. Yo creí que mi visita a China había sido suficiente para probar casi cualquier cosa, pero no fue así, tuve que comer medusa, “jellyfish”, sí, así es, también conocidas como aguamalas. Debo admitir que fue un tanto asqueroso, pero ante todo hay que ser educado y guardar la compostura. Aunque el sabor no es extraordinario, la consistencia es buena. Fue un buen día.


DÍA 10

Si alguien pensó que mi aventura australiana había empezado con el pie derecho, se equivocó, déjenme decirles que inicié con el pie izquierdo torcido. Iba caminando por la calle cuando de pronto di un mal paso y ahora, sólo me resta reposar y esperar hasta que se mejore o hasta que los doctores vuelvan de vacaciones porque mañana es fiesta nacional y los australianos también hacen puente. Antes de llegar a mi casa, ya con el pie adolorido, me arrastré, con mucha dificultad, pero sin perder la dignidad y compré un kit para pedicure, para que no se me vieran tan feos los pies. Hoy finalmente, el encierro me hizo convivir más con los animales del hogar y terminé acariciando al enemigo público número uno, sí, al gato, parece que es una criaturita muy dulce y no tan perversa como yo creía.

DÍA 11

Nada interesante, sólo es un día feriado y esto de no poder moverme es un tanto fastidioso, tampoco estoy tan mal, pero no puedo caminar mucho, entiéndase que no puedo salir de la calle en la que vivo. Ya saqué el botiquín de emergencia, ya estoy en la etapa de desesperación, usando voltaren cada seis horas y tomando febrax cada ocho horas. Por si fuera poco, me muero de frío y tuve que prender el calentador, aunque el sol está a todo lo que da fuera de la casa. En este momento, parece que mi vida en Melbourne pasó de ser un chiste a una tragedia y no me refiero a lo de mi pie, sino a que Jean me consiguió unos libros para leer y son unas novelas de Carlos Fuentes, traducidas al inglés y como las cosas siempre pueden ser peores, la traducción es en inglés Oz. Sí el gato sí es una criaturita del demonio, no me equivoqué, me volvió a espantar a la hora de la cena.

DÍA 12

Nada que comentar, un día tranquilo, lo más destacado fue la final femenil del Abierto Australiano. El día de hoy pude ver y principalmente sentir las cuatro estaciones del año. Estoy impresionada con el viento que sopla tan fuerte aquí, en la noche me desperté varias veces y la verdad ya estoy bastante grande como para espantarme sola en las noches, pero tengo que aceptar que sí me da un poquito de miedo el ruido de los árboles que se mueven con el viento en la noche. Jean me dijo que si me asustaba, podía llamarla, pero eso si me da pena.