viernes, 30 de marzo de 2007

Ya son dos meses en Melbourne

Finalmente, estoy dando señales de vida otra vez. La verdad me estaba portando un poquito mal y decidí esconderme, pero ya fui a misa, a la catedral de San Patricio que es el equivalente a la Villa, en la misa había como 40 curas así que ya prácticamente tengo acceso directo al cielo. Me fui de shopping otra vez, pero no por gusto, sino por necesidad, casi, casi, emergencia. Ya se acabó el sol en Melbourne, ahora ha llegado la lluvia y con ella el frío. Ya estoy más que preparada, ya no me hace falta nada, encontré una tienda de ropa para ski y ya compré lo necesario, una segunda piel y una chamarra “insulated”. Para las ocasiones más formales tengo un abrigo de lana, desafortunadamente, es verde olivo, este otoño e invierno me voy a disfrazar de árbol, todo lo que compro me sale en verde o café, ni modo, son los colores baratos.

Desde la última vez que escribí, ya conocí más lugares, Port Melbourne, el puerto, Docklands, el área de yates, Victoria Market, algo así como el mercado de Naucalpan, pero sin gritos de “¡pásele güerita, barato, barato!” y la Catedral de San Patricio, iglesia católica de grandes dimensiones. Todavía me siguen pasando tonterías, es como si hubiera caído en un agujero y ahora no puedo salir de él. Ahora que voy al gym, me empezaron a salir ampollas en las manos, obvio eso no está padre, no es nada femenino, es más bien preocupante. Por lo tanto, ante la tragedia, no queda más que buscar el remedio. Solución fácil, en el centro hay una tienda Nike, hasta que se me ocurrió ir a comprar en ella. Llego a Bourke Street, después de 50 minutos de viaje en tram, precisamente ese día, la tienda cerró y se despidió de sus seguidores, sólo encontré un letrerito que decía, sigue comprando productos Nike con tu distribuidor autorizado. Ante esta jugarreta del destino, sólo pude voltear al cielo y grité hacia adentro, ¡¡¡Chinche Australia!!!,¡¡¡con un demonio!!!, ¡¡¡como si no tuviera nada que hacer!!!, ¡¡¡Estas vacaciones de semana santa, juro que me salgo de esta isla!!!, ¡¡¡me voy a desintoxicar en Nueva Zelanda o en cualquier islita del Pacífico!!! (Ay que sacrificada) Pues tardé tres horas en conseguir los guantes que además estaban caros, bueno, la verdad, estaban más caros porque eran color rosita, ya sé que no tengo que comprar todo en color rosa para que se vea de niña, pero no me pude resistir.

Bueno, ese día fui a un restaurante de comida mexicana, Las Salsas, Mexican Grill, pedí el combo de burrito fajita, que comprende una Pepsi, una tortilla de harina, rellena de pollo con cebolla y pimientos, mucha crema y arroz, acompañado de papas a la francesa estilo ondulado con un polvito que les da sabor adobado. Sí, está chistoso y grasoso, muy bizarro y poco saludable, pero me hizo muy feliz.

Después de todo esto, he tenido una crisis de identidad en las últimas dos semanas, porque la gente dice que no parezco mexicana. De plano, el otro día me dijeron, Carmen, tú no tienes cara de Carmen. ¡Por Dios, cuál es la cara de Carmen! Cómo si en Australia supieran mucho de México, en su periódico escriben Montezuma en lugar de Moctezuma, y dicen que el emperador azteca tomaba su chocolate bien batidito, por favor, a quién le consta o quién sabe eso o a quién le importa mejor dicho. Estos dicen cualquier cosa con tal de vender su chocolate. Bueno, el caso es que me han dicho que tengo apariencia de inglesa, (supongo que pueden creer eso hasta que me oyen hablar), de irlandesa, (¿parezco duende o bruja?), francesa, (será que huelo feo) griega, (pues todo surgió en Grecia), pero ya sé de dónde soy, Sri Lanka. Es una isla cerca de la India, eso explica mi atracción fatal con los indios, pakistaníes e individuos de Bangladesh. Estaba saliendo de mis clases, cuando de repente, una chica me dijo, tú cara me es demasiado familiar, yo te he visto antes, en Sri Lanka. Yo no he ido a ese lugar, pero a lo mejor tengo varios clones por allá, lo único que hice fue reír y le dije, soy mexicana.
Por último, en la clase de documentos internacionales para importación y exportación, fui obligada a decir que lo mejor que le ha pasado a México después de su independencia, es el TLCAN. Aún no estoy segura de eso, pero tuve que decir que sí, si alguien opina lo contrario, puede mandarme un mail.

Jean, me regaló unas tarjetas con los mejores bares escondidos de Melbourne, uno diferente para cada semana del año. Después me dijo, Carmen, creo que te estoy tratando como niña chiquita, si quieres te puedo tener un six pack de cervezas en el refri para que las tomes cuando quieras. La verdad me dio mucha risa, no he ido a ningún bar secreto, si voy a alguno les cuento y lo del six pack, se me hizo muy vaciado. Las australianas tienen una pancita súper curiosa, todas, aunque estén flacas como lombrices, esa pancita no es otra cosa que una panza chelera. Jean también me consiente mucho, me llevó a cenar pizza este sábado, me compró unos jabones de leche de cabra para mi cara, porque empecé a tener piel de cocodrilo y me compra cheesecake y pastel de chocolate una vez cada tres semanas.

En semana santa no voy a poder salir de Australia, pero sí me voy de Melbourne, Victoria. Voy a Tasmania, prometo enviar muchas fotos y postales.