jueves, 8 de febrero de 2007
Otra más de chinos
Ese mismo día, infringí la ley, ¿tú Carmen?, sí, me declaro absolutamente culpable, primero involuntariamente, pero después con total conocimiento. Sucede que el martes compré un ticket para 5 viajes a la ciudad en lo que aquí se conoce como Milk Bar, que no es otra cosa que la tiendita de la esquina. Ahí, me vendieron ese boleto y no me dijeron que expiraba ese mismo día, supongo que por ser fin de mes o no se por qué diablos, pero para el viernes ya no funcionaba. Así que, de ida no me di cuenta y de regreso, me percaté de ello 13 paradas antes de la mía. Viajar con el boleto vencido o de gorra en el transporte público, equivale a una multa de AUD$100, eso es alrededor de MN$800. Primero, me indigné porque la china que me vendió el boleto me tomó el pelo y no quise pararme a comprar mi ticket, se me hizo injusto que me vieran la cara, (cual vil chino) y odio tener que decir esto, pero también por coda. Sin embargo, la conciencia no me dejó en paz, así que volteaba al cielo y decía: “Por favor Dios, que no me toque la inspección (ayúdame a seguir de polizón en el tranvía, échame la mano para infringir la ley totalmente)…” Después de sospechar de cada persona que se subía, creyendo que era el inspector, (ya estaba yo mal, porque hasta sospechaba de los niños, obvio es ridículo) que me iban a deportar, que quizás el departamento de inmigración tomaría esto para mi expediente y de seguir pensando en tonterías, exageraciones y dramas fuera de lugar, llegué a casa, sin pagar multa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario