Después, nos llevaros a hacer snorkeling en lo que denominan outer reef que no es otra cosa que en mar abierto. Para llegar a la zona tardamos una hora y en el camino vimos tiburones. Al llegar al punto, me dio miedo, pedí un flotador, me lo puse, brinqué del bote al mar, se me cayó el flotador, me puse a nadar sin él, pasé cinco olas y me regresé al bote para que me lo prestaran otra vez. Lo sostuve con la mano, empecé a ver los peces, todo muy lindo, me salí de la zona designada y me empezaron a gritar que para allá no nadara. Finalmente, me espanté, pensé que los tiburones me comían y me regresé al barquito.
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