
jueves, 12 de abril de 2007
miércoles, 11 de abril de 2007
Tasmania
Por fin llegaron las tan anheladas vacaciones de semana santa. Tomé un vuelo en la línea económica de Qantas, Jetstar, que es el equivalente a Click de Mexicana, rumbo a Hobart, la capital de Tasmania. Tasmania es el estado más pequeño de Australia y es una isla que está al sur del vasto territorio australiano, ya muy cerca de la Antártica. Hobart es la segunda ciudad más vieja de Australia después de Melbourne. A esta ciudad llegaron los colonizadores y en Port Arthur a un par de horas de la capital, establecieron una prisión. Australia fue en un momento un lugar al cual los ingleses enviaban a los criminales.
Hobart

En general, Hobart es un pueblito que por un momento me recordó Londres por su arquitectura en ladrillo, que su puerto me trajo a la mente Veracruz, pero muy muy limpio y que después me hizo pensar en Guanajuato, no tanto en la ciudad sino en una visita que hice con mi familia. Lo que más me gustó, fue que el agua estaba tan cristalina, que pude ver muchas estrellas de mar en el fondo, tan solo con asomarme. Los mejores momentos los pasé en un cafecito que construyeron en una antigua fábrica de jalea, que termina por tener el efecto de Plaza Loreto en México y en un restaurante griego. En el restaurante griego me acordé mucho de mi mamá al entrar y para rematar el momento, había música en vivo y tocaron “La vie en rose”, no pude contener las lagrimas. Comí delicioso en Hobart, mucho pescado, camarones, pulpo, calamar, pastel, etc.
Launceston

Después de Hobart, la tercera ciudad más vieja de Australia es Launceston, estuve dos días por allá y me di un gran lujo, lo que mejor produce Tasmania son las langostas y el salmón. Así que, tuve que cenarme una langosta, bueno, la mitad porque no me alcanzaba para una entera. Más tarde, fui a un “pub” y tenían cerveza Guiness de barril, muy buena, pero muy pesada. Estaba con un amigo, una australiana como de 40 años nos saluda, le digo a mi amigo, “oye, no se dio cuenta que vienes conmigo ¿quieres que te deje solo?”, se rió. Vuelve a vernos y mi amigo me pregunta, ¿te está coqueteando a ti o a mí? Yo contesto, “a ti por supuesto”. La australiana se sienta junto a nosotros y se me acerca y me pregunta que si se está poniendo bien el labial, le digo que no traigo espejo, se me acerca más y me dice que yo le diga cómo le quedó. Se para y me pregunta, ¿vienes con él? Y yo le dije, “sí” Ella le dice a mi amigo, “you are a lucky man, she is so beautiful (eres un hombre afortunado, ella es tan hermosa)”. Mi amigo, muerto de la risa, mi cara, más pálida que nunca, la incógnita despejada, la australiana me estaba coqueteando a mí. Porque las cosas siempre son raras en Australia. Se maneja del lado derecho y no del izquierdo, el agua del inodoro se va hacia el otro lado, si quiero usar un guión uso este “\” en lugar de este “/”, engrapo mis documentos del lado derecho y no del izquierdo, para apagar las luces subo el switch en lugar de bajarlo, la pimienta no va el contenedor con menos hoyitos, sino el que más hoyitos tiene, giro la llave hacia el lado derecho para cerrar y al izquierdo para abrir, etc, etc, etc, todo al revés.
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