Me disculpo por haber tardado tanto en renovar mi blog. Finalmente, vuelvo a dar señales de vida. La razón por la cual no había escrito es porque no tenía nada agradable que contar. Me enfermé de gripe y del estómago, fui víctima de una bacteria australiana que me dejó fuera de la jugada casi quince días. Acudí al doctor y me recetaron antibióticos, cuando uno se enferma entonces sí que extraña su casa. Ni modo, no se puede flaquear en los malos momentos cuando no se tiene ningún apoyo. Jean, mi homestaymother, me cuidó muchísimo, estuvo muy al pendiente mío.
Por último, después de reponerme de esa mala racha, entré en otra. Porque el círculo de la estupidez parece no dejarme escapar, me comí una manzana forrada de caramelo, sí, como esas rojas que venden en las dulcerías en México. Yo creí que eran muy mexicanas las manzanas cubiertas de caramelo, pero aquí creen que son muy australianas. El dulcecito rojo estaba muy duro, clásico, me lastimó las encías, éstas se inflamaron y me provocaron dolor de muelas. Nada peor que el dolor de muelas en Australia; es muy caro ir al dentista, además el seguro no lo cubre. Hay un seguro independiente para gastos dentales, es como si los dientes fueran entes separados e independientes con vida propia. Hubiera sido más fácil caer en prisión porque por lo menos el seguro me paga un abogado. Pero no, caí en el dentista, fui me arreglaron mis encías, me volvieron a citar, me hicieron rayos x y ahora, por lo menos tendré que ir tres veces más porque descubrieron que lo que no me duele, tiene que repararse antes de que me duela. Caí en el juego de la reparación de dientes. Tengo que contarles que ir al dentista es todo un drama, tan pronto como llegas te ponen unos lentes para que no te salpique nada los ojos, me hicieron un inventario de las piezas y pues mi vocabulario en materia dental dejó ver sus grandes limitaciones. Yo no sabía como decir encía en inglés. Entonces cuando me dijeron cuál era mi problema, pues no entendí que tenía. Luego, se le ocurrió al doctor, Ed Washington, sacar una dentadura de hule y mostrarme y explicarme a señas. Lo único que sabía este hombre de México, era que su hija se había paseado tres meses en México desde Tijuana hasta Playa del Carmen. Con lo que cobra su papá, no dudo que pueda hacer eso varias veces más.
Eso es lo malo de todo esto, lo bueno es que voy a correr una carrera de 5 kilómetros este 17 de junio y me estoy preparando para ello. La carrera la organiza Oxfam y el periódico local “THE AGE”, es para ayudar al combate a la pobreza. La otra noticia es que aprendí a tejer, los martes tengo mis clases en uno de los suburbios más lindos de Melbourne, Toorak, equivalente a Bosques de las Lomas en México. Yo soy la más joven del grupo, es en la tienda de la hija de Jean, AK Traditions. Pueden visitar virtualmente la tienda, sólo tienen que “googlear” el nombre. Jean aprendió algo de español, no sé quién le enseño a decir eso, pero su frase es: “Hasta la vista”.
jueves, 24 de mayo de 2007
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