
En general, Hobart es un pueblito que por un momento me recordó Londres por su arquitectura en ladrillo, que su puerto me trajo a la mente Veracruz, pero muy muy limpio y que después me hizo pensar en Guanajuato, no tanto en la ciudad sino en una visita que hice con mi familia. Lo que más me gustó, fue que el agua estaba tan cristalina, que pude ver muchas estrellas de mar en el fondo, tan solo con asomarme. Los mejores momentos los pasé en un cafecito que construyeron en una antigua fábrica de jalea, que termina por tener el efecto de Plaza Loreto en México y en un restaurante griego. En el restaurante griego me acordé mucho de mi mamá al entrar y para rematar el momento, había música en vivo y tocaron “La vie en rose”, no pude contener las lagrimas. Comí delicioso en Hobart, mucho pescado, camarones, pulpo, calamar, pastel, etc.

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