lunes, 5 de marzo de 2007


Déjenme contarles que para este evento en el Parlamento tuve que vestirme de manera formal, no mucha porque los australianos no son formales. Tuve que comprarme un cinturón y no me di cuenta de lo que estaba comprando, sólo lo lleve porque no estaba tan feo, era de mi talla y bueno el precio estaba caro, pero esa es una cualidad de todo lo que venden en Australia. El cinturón es negro, muy brilloso, pero muy duro, entonces pensé que estaba comprando una cochinada de cartón y me extrañó mucho que la señorita de la tienda lo envolviera tanto y me dijera que hice una muy buena compra. Llego a mi casa, y se cae la etiqueta “auténtica piel de víbora australiana”, me dio muchísima risa, asco y remordimiento de conciencia. Luego ya me explicaron que utilizan la piel que dejan las serpientes cuando la cambian porque está prohibido matarlas. Sin duda es el mejor souvenir que pude conseguir involuntariamente porque me lo han chuleado mucho. Lo único malo es que en marzo empieza la temporada de serpientes, así que espero que ninguna se meta a mi casa para cobrar venganza.

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