lunes, 5 de marzo de 2007


Debo confesarles que mi vida ha ido perdiendo emoción desde que me volví amiga del gato, ya nos queremos mucho los dos, pero nunca va a entrar a mi cuarto, bueno ya entró dos veces. Ya no hay arañas en casa, pero ya eliminé a doce cucarachas, es una plaga en Melbourne, hasta hay un programa en el radio en el que la gente contó que se meten por todos lados y alguien contó que en su tostador salieron dos en cada pan, respectivamente doraditas. Yo tuve la peor experiencia cuando me metí a bañar, salí, saqué mi crema de una canastita que está en mi lavabo, y brincó la cucaracha hacia mi ropa, quité la ropa con una mano, aventé la crema y con la otra mano tomé mis chanclas y la aplasté. No puedo rosear nada porque le puede hacer daño al perro y al gato, compré unas trampas con veneno, pero tuve que retirarlas para evitar matar al gato o al perro. Estoy en código rojo, cada vez que salgo reviso las puertas, paredes, piso, techo, uno nunca sabe cuando puede aparecer otra. A partir de la fecha de publicación de este spot, agreguen una cucaracha por día, la última cifra es de quince.

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