DÍA 5
La emoción no deja de parar, me levanto en la mañana y encuentro a la cucaracha 3 y 4, sí, afuera de mi cuarto, las maté con mis pantuflas. Salí a comer con una amiga de Jean, su amiga quería conocerme, quería ver a la mexicana que come los mangos con chile. Comí un sándwich de pollo con aguacate, sí con aguacate, pero no hay que emocionarse mucho, no sabe igual y estaba un poquito oreado. El pollo es caro en Australia, así que no desperdician nada y mi sándwich tenía un poquito de nervios, gorditos y pielecita, ni modo hay que guardar las composturas y pasárselo todo, ante todo hay que dejar una buena impresión. Jean es muy considerada conmigo así que pidió en préstamo a la biblioteca unos libros de Van Gogh, mi pintor favorito y de Frida Kahlo. Quien lo iba a decir, vine a aprender a Australia y de textos en inglés, la vida y obra de Frida, cómo nunca lo había hecho en México.
DÍA 6
El sudoku ha sido un gran alivio para esos días de inactividad. Por la noche, más chili con carne, pero esta vez en tostadas que simulan ser tacos. Le tuve que decir a Jean que eso no es comida mexicana, que más bien es Texmex, creo que se desilusionó un poco, lo siento, pero alguien tenía que decirle la verdad. Finalmente, su hija Fiona le prestó una revista de comida mexicana en la que viene una receta para hacer “tortilla pizza”, el equivalente a una tostada y empanadas ¿Qué no son argentinas?
DÍA 7
Melbourne huele a eucalipto y a koala, el aroma no es muy agradable, pero sin duda es medicinal. Hoy lavé mi ropa, pueden adivinar el aroma del detergente, sí, es jabón con aroma a eucalipto, espero que ningún koala me ataque mientras camino por las calles. Jean me compró una bolsa de Doritos y un dip de aguacate. De verdad es linda.
DÍA 8
Nada que contar.
DÍA 9
Hoy tuve una reunión con la gente del instituto que va a estar al pendiente de mis estudios, ya está confirmado, soy la única y la primer mexicana que llega a Box Hill; me invitaron a comer, usualmente no hubiera aceptado, pero bueno, ahora hago muchas cosas que no hacía antes. Así que, fuimos a un restaurante de comida china, traté de comportarme lo más civilizadamente posible con el uso de los palillos, pero los palitos chinos son traicioneros, como todo lo chino. No lo hice tan mal salvo porque un dumpling se me resbaló. Yo creí que mi visita a China había sido suficiente para probar casi cualquier cosa, pero no fue así, tuve que comer medusa, “jellyfish”, sí, así es, también conocidas como aguamalas. Debo admitir que fue un tanto asqueroso, pero ante todo hay que ser educado y guardar la compostura. Aunque el sabor no es extraordinario, la consistencia es buena. Fue un buen día.
DÍA 10
Si alguien pensó que mi aventura australiana había empezado con el pie derecho, se equivocó, déjenme decirles que inicié con el pie izquierdo torcido. Iba caminando por la calle cuando de pronto di un mal paso y ahora, sólo me resta reposar y esperar hasta que se mejore o hasta que los doctores vuelvan de vacaciones porque mañana es fiesta nacional y los australianos también hacen puente. Antes de llegar a mi casa, ya con el pie adolorido, me arrastré, con mucha dificultad, pero sin perder la dignidad y compré un kit para pedicure, para que no se me vieran tan feos los pies. Hoy finalmente, el encierro me hizo convivir más con los animales del hogar y terminé acariciando al enemigo público número uno, sí, al gato, parece que es una criaturita muy dulce y no tan perversa como yo creía.
DÍA 11
Nada interesante, sólo es un día feriado y esto de no poder moverme es un tanto fastidioso, tampoco estoy tan mal, pero no puedo caminar mucho, entiéndase que no puedo salir de la calle en la que vivo. Ya saqué el botiquín de emergencia, ya estoy en la etapa de desesperación, usando voltaren cada seis horas y tomando febrax cada ocho horas. Por si fuera poco, me muero de frío y tuve que prender el calentador, aunque el sol está a todo lo que da fuera de la casa. En este momento, parece que mi vida en Melbourne pasó de ser un chiste a una tragedia y no me refiero a lo de mi pie, sino a que Jean me consiguió unos libros para leer y son unas novelas de Carlos Fuentes, traducidas al inglés y como las cosas siempre pueden ser peores, la traducción es en inglés Oz. Sí el gato sí es una criaturita del demonio, no me equivoqué, me volvió a espantar a la hora de la cena.
DÍA 12
Nada que comentar, un día tranquilo, lo más destacado fue la final femenil del Abierto Australiano. El día de hoy pude ver y principalmente sentir las cuatro estaciones del año. Estoy impresionada con el viento que sopla tan fuerte aquí, en la noche me desperté varias veces y la verdad ya estoy bastante grande como para espantarme sola en las noches, pero tengo que aceptar que sí me da un poquito de miedo el ruido de los árboles que se mueven con el viento en la noche. Jean me dijo que si me asustaba, podía llamarla, pero eso si me da pena.
La emoción no deja de parar, me levanto en la mañana y encuentro a la cucaracha 3 y 4, sí, afuera de mi cuarto, las maté con mis pantuflas. Salí a comer con una amiga de Jean, su amiga quería conocerme, quería ver a la mexicana que come los mangos con chile. Comí un sándwich de pollo con aguacate, sí con aguacate, pero no hay que emocionarse mucho, no sabe igual y estaba un poquito oreado. El pollo es caro en Australia, así que no desperdician nada y mi sándwich tenía un poquito de nervios, gorditos y pielecita, ni modo hay que guardar las composturas y pasárselo todo, ante todo hay que dejar una buena impresión. Jean es muy considerada conmigo así que pidió en préstamo a la biblioteca unos libros de Van Gogh, mi pintor favorito y de Frida Kahlo. Quien lo iba a decir, vine a aprender a Australia y de textos en inglés, la vida y obra de Frida, cómo nunca lo había hecho en México.
DÍA 6
El sudoku ha sido un gran alivio para esos días de inactividad. Por la noche, más chili con carne, pero esta vez en tostadas que simulan ser tacos. Le tuve que decir a Jean que eso no es comida mexicana, que más bien es Texmex, creo que se desilusionó un poco, lo siento, pero alguien tenía que decirle la verdad. Finalmente, su hija Fiona le prestó una revista de comida mexicana en la que viene una receta para hacer “tortilla pizza”, el equivalente a una tostada y empanadas ¿Qué no son argentinas?
DÍA 7
Melbourne huele a eucalipto y a koala, el aroma no es muy agradable, pero sin duda es medicinal. Hoy lavé mi ropa, pueden adivinar el aroma del detergente, sí, es jabón con aroma a eucalipto, espero que ningún koala me ataque mientras camino por las calles. Jean me compró una bolsa de Doritos y un dip de aguacate. De verdad es linda.
DÍA 8
Nada que contar.
DÍA 9
Hoy tuve una reunión con la gente del instituto que va a estar al pendiente de mis estudios, ya está confirmado, soy la única y la primer mexicana que llega a Box Hill; me invitaron a comer, usualmente no hubiera aceptado, pero bueno, ahora hago muchas cosas que no hacía antes. Así que, fuimos a un restaurante de comida china, traté de comportarme lo más civilizadamente posible con el uso de los palillos, pero los palitos chinos son traicioneros, como todo lo chino. No lo hice tan mal salvo porque un dumpling se me resbaló. Yo creí que mi visita a China había sido suficiente para probar casi cualquier cosa, pero no fue así, tuve que comer medusa, “jellyfish”, sí, así es, también conocidas como aguamalas. Debo admitir que fue un tanto asqueroso, pero ante todo hay que ser educado y guardar la compostura. Aunque el sabor no es extraordinario, la consistencia es buena. Fue un buen día.
DÍA 10
Si alguien pensó que mi aventura australiana había empezado con el pie derecho, se equivocó, déjenme decirles que inicié con el pie izquierdo torcido. Iba caminando por la calle cuando de pronto di un mal paso y ahora, sólo me resta reposar y esperar hasta que se mejore o hasta que los doctores vuelvan de vacaciones porque mañana es fiesta nacional y los australianos también hacen puente. Antes de llegar a mi casa, ya con el pie adolorido, me arrastré, con mucha dificultad, pero sin perder la dignidad y compré un kit para pedicure, para que no se me vieran tan feos los pies. Hoy finalmente, el encierro me hizo convivir más con los animales del hogar y terminé acariciando al enemigo público número uno, sí, al gato, parece que es una criaturita muy dulce y no tan perversa como yo creía.
DÍA 11
Nada interesante, sólo es un día feriado y esto de no poder moverme es un tanto fastidioso, tampoco estoy tan mal, pero no puedo caminar mucho, entiéndase que no puedo salir de la calle en la que vivo. Ya saqué el botiquín de emergencia, ya estoy en la etapa de desesperación, usando voltaren cada seis horas y tomando febrax cada ocho horas. Por si fuera poco, me muero de frío y tuve que prender el calentador, aunque el sol está a todo lo que da fuera de la casa. En este momento, parece que mi vida en Melbourne pasó de ser un chiste a una tragedia y no me refiero a lo de mi pie, sino a que Jean me consiguió unos libros para leer y son unas novelas de Carlos Fuentes, traducidas al inglés y como las cosas siempre pueden ser peores, la traducción es en inglés Oz. Sí el gato sí es una criaturita del demonio, no me equivoqué, me volvió a espantar a la hora de la cena.
DÍA 12
Nada que comentar, un día tranquilo, lo más destacado fue la final femenil del Abierto Australiano. El día de hoy pude ver y principalmente sentir las cuatro estaciones del año. Estoy impresionada con el viento que sopla tan fuerte aquí, en la noche me desperté varias veces y la verdad ya estoy bastante grande como para espantarme sola en las noches, pero tengo que aceptar que sí me da un poquito de miedo el ruido de los árboles que se mueven con el viento en la noche. Jean me dijo que si me asustaba, podía llamarla, pero eso si me da pena.

2 comentarios:
Carmen quiere a los animales!!!!
Steve Irwin is proud of you!!
Que onda Carmen, ya has las pases con el Gato!!! Parecen Iran y EUA!!! jajaja!!se me hace que te vas a aventar una carrera de biologa o insectologa despues de esta aventura!!!y dile al cabron del Indu que le baje ehh!!!
Oye y echame a andar a las colombianas no!!!
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